miércoles, 11 de noviembre de 2015

Confianza





El puestecito de verduras del vecino.
Todo preparado en manojos, tarros caseros y bolsas de kilo.
Los precios manuscritos y una hucha de hierro donde dejar las monedas.
A nadie se le ocurre salir corriendo con una col o una docena de huevos.
La confianza aquí empieza en uno mismo.

3 comentarios:

Cecília dijo...

Cuanto por aprender!!
Hace años vi lo mismo en Alemania. En medio del campo, una zona con plantación de flores diversas. Parabas el coche, cortabas las flores con unas tijeras que había y en una cajita (con una nota y los precios) depositabas el dinero de lo que te llevabas.
No había nadie vendiendo o vigilando. Supongo, que sólo la conciencia de cada uno.

Silvia dijo...

¿Es un prejuicio decir que eso en el Sur es inviable?

¡¡Quiero un manojo de todo!!

(Voy a ir al infierno por no buscar con un poquito más de ahínco el buzón donde echar la carta que te debo? Todos los días le doy un paseo dentro del bolso)

Raquel dijo...

@Cecília: Síii, aquí también tenemos eso, mira: http://i.imgur.com/yeSv4UA.jpg

@Silvia: si tú lo dices no es prejuicio. Tampoco te creas que es oro todo lo que reluce; a veces tengo la sensación de que esto para ellos es como un juego, una distracción, que no lo necesitan, ni el que lo vende ni el que lo compra. No lo sé, si quieres un manojo de contradicciones los tengo de oferta, oye.

(No hay prisas en las cartas, mejor que vea mundo antes de venir a casa)