domingo, 23 de agosto de 2015

Escuela de vida


Me acuerdo cuando creía que venía a pasar un año de silencio, espacios y aprendizajes. La mayor parte de proyecciones eran en soledad, o aislamiento, supongo que por el idioma; ¡qué ganas tenía de volver a buscar caminos! Nunca se me pasó por la cabeza que podría no haber choque cultural, que podría haber encontrado un sitio donde hacer siempre las cosas a mi manera fuese posible.

Me gusta que todo sea horizontal, que se mire tanto a los ojos, reirnos del mismo absurdo.
Me gusta la luz, la falta de montañas y el ojo que se ensancha.
Me gusta cenar smørrebrød día sí, día también.
Me gusta tener una amiga de verdad y vivir todas las vidas posibles, juntas.
Me gusta que se trate de aprender, y no de enseñar.

2 comentarios:

Cecília dijo...

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida !!!

lola dijo...

Y es que leerte es de lo mejor.