miércoles, 22 de julio de 2015

Rarunas

 
No soy una adicta a las series, ni desde luego a la televisión, pero Broad City me ha ganado el corazoncito de muchas maneras. Lo que empezó pequeño se ha convertido en algo grande y, asombrosamente, mejor. Si alguien necesita un estímulo de vida para hacer algo (Dinamarca, here I come), ¡que se la enchufe en vena ya!


Porque Ilana y Abbi se cargan las etiquetas y se dedican a abrazar sus imperfecciones, sin miedo a equivocarse o a liarla. Lo diferente es sólo posibilidades de vida. Son francas, valientes, inocentes, descaradas, indescriptibles.


Porque, contrario a lo que ahora parece vender, estas dos se centran en eso: en reír, en vivir, en ser felices con lo que tienen, explorando juntas el submundo de momentos incómodos que van tejiendo los años, que en su caso, son muchos y extraordinariamente bien llevados.


Yas queen! 
Seamos nosotras. Siempre.

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