jueves, 30 de abril de 2015

A Madrid en bici (1)








 







Algo así como un viaje cósmico-circunstancial, tú. 

No he llevado ningún diario de ruta, ni tengo intención de contar historias; este viaje, tan cortito, fue sólo otra oportunidad de generar intuición, confianza, impulso. Pero sin identificar nada. A saco de abstracto.

Volví a salir sin expectativas y volví a llegar colmada de energía. Ay, qué inocente, no sabía yo que había aprendido tanto de mí, de mi cuerpo, de mis posibilidades, de los demás, de sus potencialidades, de los mecanismos básicos... 

De repente no sólo las carreteras eran terreno infinito de juego, sino que salían amigos de todas las esquinas, y sorprendentemente yo tenía tiempo y ganas feroces de hablar con todos, reír con todos, cruzarme con todos.

Y ya no me importa si me olvido de las caras, de las cosas que me dijeron, de lo que vi, de lo que hice; no se vive para recordar, se vive para poder seguir viviendo.

3 comentarios:

Cecília dijo...

Menudo regalo te has hecho!!!
Cada día un poco mas sabia :)

Silvia dijo...

Oh, cielos, con tiempo y ganas feroces la vida se hace sola.

Tienen una cosa tierna y compasiva tus fotos... La colada tan viva desmintiendo la decrepitud del ladrillo; esa tiendecita de campaña al resguardo de una montaña vacilante de alpacas...: cuadro verdadero de confianza.

Gracias por esta nueva carta ;)

Raquel dijo...

@Cecília: bonita, más sabia vuelvo siempre de tu casa, de una conversación contigo, de un achuchón tuyo... Por eso la próxima será para el norte :)

@Silvia: me repito, pero... vaya ojos más abiertos (¿tiernos?) que tienes, amiga. Y qué gozada leerte, siempre. Y escribirte, también, siempre. (Espera tu carta de verdad pronto, que estoy aterrizando)