jueves, 19 de febrero de 2015

Kenojuak Ashevak


En mi lista de mujeres fuertes también se encuentra una artista inuit. Una mujer que nació en un iglú, que fue capaz de calentar su hogar con infinito amor y alegría, pero también de extenderlo al resto del mundo con sus grabados. Kenojuak, que nunca usaba goma de borrar. Sus ojos insondabes, despiertos.


Su nombre en inuktitut es casi igual de hermoso que sus dibujos: ᕿᓐᓄᐊᔪᐊᖅ ᐋᓯᕙᒃ



En esta película, que no me canso de recomendar, vemos, oímos, sentimos la nieve, el lapicero, el tallado de la piedra, el despegado del papel... Pero también la armonía de un pueblo sensible que atesora historias de magia cotidiana y trascendente, y está orgulloso de ello.



"Los niños quieren jugar todo el rato, hasta que se quedan dormidos; a veces, yo tengo tantos pensamientos, que no quiero quedarme dormida"

Más arte inuit aquí.

1 comentario:

Epolenep dijo...

el calor de la familia bajo las pieles en el iglú es lo más precioso que he visto en tiempo...cómo sale a sí misma en la luz del norte y retorna a la cama tan tibia, ay.