lunes, 1 de diciembre de 2014

Tejido social


Este fin de semana he subido a echar una mano a los chicos de la nueva estación de Lunada. No conocía el Pas burgalés, así que la sorpresa ha sido enorme al ver que está bastante más conservado que el de la vertiente cantábrica. Es un pedacito de paraíso de tierra y piedras, donde los colores son innombrables...


...a casa se llega caminando y conversando...


... las cabañas aún humean vida...


... los animales son pacientes y cariñosos...


... y los despertares le llenan a una de ganas de vivir.

Han sido tres días muy bonitos, aprendiendo cómo se empieza un proyecto desde cero, en esta crisis, con pocos recursos materiales, pero muchos intangibles: ilusión, capacidad de trabajo, pies en la tierra, ganas, cariño, consciencia de dónde se está y a dónde se quiere ir. Yo seguiré subiendo asiduamente a arrimar el hombro, pero al que le interese contribuir y le quede lejos, que se mire un poquito lo que están haciendo, y si le gusta, que aporte lo que pueda. Todo irá en beneficio de algo genuino que nos hará bien a todos.

2 comentarios:

lectoraadicta dijo...

¡Que bien suena lo de esa "empresa". Más datos,por favor.

Raquel dijo...

¡Hola! Sí, la idea es buena buena, pero datos no te puedo dar más de los que se puedan leer en su página (http://estacionlunada.com/). Básicamente es una estación de esquí/ centro de actividades de montaña que intentará financiarse de esa manera otra parte más cultural ("neorural", "revolucionaria", lo que quieras llamarlo ;)).
Faltan manos, por si te animas a subir!