sábado, 4 de octubre de 2014

El Tajo en bici: antes de



El domingo empiezo un viaje muy especial: mi primero en bicicleta, completamente a la aventura y en mi propio país. Si todo va bien, espero recorrer el Tajo de punta a punta antes de que acabe el mes; aunque no llevo ninguna etapa preparada, sólo un mapa de gasolinera y una brújula miniatura, ¡todo dependerá de cuánto me pierda! Empezó como una idea vaga, pero ¿por qué no?


Desde luego que no me lo tomo como una contrarreloj, ni un ejercicio fisico, ni espiritual; este viaje sin bici sencillamente no lo haría, y andar mil km en bici sin viajar, dando vueltas, pues como que tampoco. Es el conjunto, el moverme por estas tierras sin hacer ruido, llegando despacito a las plazas de los pueblos, la concentración del pedalear en caminos desconocidos, el pasar frío cuando hay viento o lluvia, sin evitarlos en ningún hogar ajeno (o sí), la autonomía de las alforjas, vivir con lo esencial.


He tenido que comprar algunos juguetes nuevos, pero en general, mi equipaje es sencillo, llevo lo justo y un colchoncillo de más de un kilo. Es lo único que puedo confesar, sé lo que cambia el humor el dormir mal. Tendré que tener mucho cuidado con la comida y el agua, pues paso por zonas verdaderamente despobladas y mi forma física deja mucho que desear para hacer grandes distancias en caso de urgencia. Si hago 50km al día estaré contenta, si hago 20km también. Lo importante es disfrutar. A tope.


No llevo ordenador, pero sí un teléfono que por lo visto me deja actualizar el blog. No prometo fotos hasta la vuelta, pero quizás caiga alguna antes. No lo sé. De hecho, no sé nada de este viaje. Aún tengo la sensación de que el lunes despertaré en mi cama y haré lo de todos los días, es todo tan nuevo que no soy capaz de imaginar nada real. Pero me muero de ganas de ver qué trae el viento de la Meseta, mucho absurdo, mucha risa, mucha belleza, me temo :)


Os dejo de momento con unas capturas de algunos sitios que me he encontrado buscando cruces y carreteras inexistentes. Y una última pregunta lanzada al aire: si alguien vive cerca del Tajo y le gustaría darme cobijo o simplemente compartir una cerveza y una buena conversación, que me escriba un email, ¡intentaré estar atenta!