viernes, 14 de marzo de 2014

Gésiers



Salade de mâche aux gésiers. O lo que es lo mismo: ensalada de mollejas y milamores. Qué bonita palabra que nunca en mi vida he utilizado, milamores. La mâche la he comido hasta hartarme en Francia, pero allí en casa nunca la he visto.

La receta es sencilla, la aprendí en los Pirineos y la sigo haciendo igual. Mollejas tostadas, cachitos de pan y cebolla dorada en la misma sartén, puñado de hierba y chorrito de vinagreta. Curapenas de montaña. Chisporroteaban las mollejas confitadas encima de la chimenea; afuera nevaba.

Edito (05/06/14): vale, vale, los milamores son los canónigos y yo ya he perdido claramente la memoria visual (y ganado una impresionante confianza en los traductores y las wikipedias). En fin, fue bonito mientras duró.

2 comentarios:

lectoraadicta dijo...

Hola y ole!.Me comería un cubo ahora mismo.

Patricia :) dijo...

Dios... me encanta esa ensalada!!
Pensaba que era un invento de la pareja Warmshowers que nos alojó en Toulouse el año pasado!!!!
No he resistido la tentación de comentar... estaba tan buena...
Hace unos meses encontré mollejas de pato en un pueblo de Valladolid, sin embargo nada que ver con las que comimos en Tulús... Nada que ver.
Maja, tráete unas cuantas pal país...