martes, 24 de septiembre de 2013

Como una alfombra



Ayer fui hasta Quimper a comprarme el disfraz de panadera y a la vuelta paré -por grandiosa recomendación de una amiga- en el lago de Drennec. 


Lo que iba a ser bajar del coche, mojar los pies y volver a montarme, se convirtió en una tarde deliciosa de lectura, silencio y naturaleza. 


Si es que... ¿quién se puede resistir a la alfombra de hierba más tupida del universo?

1 comentario:

Cecília dijo...

Que brutalidad esa hierba.
No creo haber visto nunca ninguna tan espesa.
Andar encima debe ser toda una experiencia.


Debo reconocer que al empezar a leer he pensado que iba a ver el uniforme, jajajajaja.

Besos.