domingo, 28 de julio de 2013

Dos horas en el puerto


Hoy he hecho, excepcionalmente y en adición a mis jornadas diarias, el turno de noche.



Ayer el big chef se acordó de que íbamos a venderle el pan y los croissants a los regatistas de Le Figaro.




Uf, de repente un sistema de urgencia que se activa, un equipo que empieza a funcionar a pleno rendimiento y complicidad. Por la tarde preparé casi 600 piezas de croissants y pain au chocolat. Una a una, desde el mezclado de la masa, su preparación para la incorporación de la mantequilla, hasta la división y el formado a mano. Y por si fuera poco, también hemos sacado casi 300 baguettes (más, claro está, lo que se vende un domingo en temporada...) Nuestra amasadora más grande sólo admite 60kg de harina cada vez. Cada baguette pesa unos 300g. Cada suelo del horno (hay cinco para el buen malabarista) calienta 18 barras cada quince minutos. Haced las cuentas.


Somos una panadería pequeña, había croissants y cubas de pan por todos lados, ¡¡nos faltaba espacio!! Hemos trabajado como burros y esta madrugada, Katy y yo hemos llevado las cajas al puerto y lo hemos vendido casi todo. Nos han dicho que estaba buenísimo y algunos han vuelto a por más. Pues claro que sí, está hecho con cariño. :)

4 comentarios:

blues dijo...

ñowwww!! ya veo de dónde sale eso de "la equilibrista"

Laura dijo...

Hola!, te leo de vez en cuando, desde hace unos meses y me encanta el cariño que pones y transmiten tus posts, igual que el cariño que seguro has puesto en tu trabajo. Enhorabuena y que sigas disfrutando!.
Laura

Cecília dijo...

Menuda caña !!!

Raquel dijo...

Es curioso cómo el cansancio y el trabajo duro en la panadería me están llenando la vida de un inesperado cariño (no sabía yo que se transmitía también por aquí, gracias Laura :)), una alegría generalizada que se materializa sobre todo fuera de ella, en la calle. Estoy redescubriendo el mundo, como una niñuca!!