jueves, 22 de noviembre de 2012

Los ojos del bosque

A cien metros de las coles y los rábanos... el bosque. 


Inmenso, desconocido, indiferente, cautivador. En los cuentos siempre fue el comienzo de aquellos que decidieron huir del sistema social, el lugar donde todos nuestros demonios se hacen realidad, donde reina una lógica diferente, ingobernable. 


Los hombres que segaron estos campos se cuidaron muy bien de marcar la frontera entre este mundo y el otro: una marcada línea separa lo doméstico de lo salvaje. En esa misma línea empieza la oscuridad y la espesura. En el mismito borde.


Y yo tengo la sensación, cada vez que vamos a la huerta, de que el aire es más pesado en esa zona, de que algo nos mira desde ahí dentro. Y de que, por mucho que nos pese, le da igual todo.

1 comentario:

marikeles dijo...

Preciosas fotos. Parecen dos mundos diferentes.