sábado, 15 de septiembre de 2012

Todos los días


Nueve jornadas intensas en casa. 


Ayer escribía una carta tirada en la tienda, apurando un chocolate antes de recoger saco, esterilla y bártulos; saqué la cabecina por la ventana para disfrutar una vez más las colinas de todos los días bajo los últimos rayos de sol de septiembre. A escasos 200m a mi derecha los buitres despedazaban un ternero muerto desde primera hora de la mañana, la misma mañana en que he visto uno de los ciervos que me ha despertado prácticamente todas las noches. Los jabalís que me asustaron el primer día y me hicieron reír el último, esos no los he visto. 



Nueve jornadas tan perfectas que hasta se me ha olvidado hacer fotos. Sólo tengo algunas de algún rato de soledad, cuando no he podido evitar quedarme sentaduca mirando cambiar esa luz que nunca es la misma. 



Ahora descanso en el albergue de Lyon antes de comenzar con la vendimia. Preciosa ciudad barullo. Siempre me pasa, llego al hormigón y me doy cuenta de que mi ropa está sucia y huele a cariño de vaca :)

Un poco de música y unas buenas risas. Diez días en el Beaujolais que me han dicho que es la fiesta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

las vacucas nunca fallan