lunes, 3 de septiembre de 2012

Poquitín a poquitín


El mismo mapa y las mismas ganas de ver lo desconocido, pero un brazo más musculado y un destino diferente. La Normandía profunda se acabó; ahora vienen días de cariño en casa, en mis montañas. Seguro que a 1500m de altitud el brindis con Calvados sabe mejor. Mientras hago la mochila pienso en si se acordarán de mí las ovejas y las vacas.




Lo mejor es seguir dándose cuenta, a base de ir y venir, que la gente y las cosas no desaparecen, que el mundo es un pueblecito enorme y basta con llamar a uno para preguntar dónde están jugando los otros. Tanto vivido, tanto ganado.



El invierno se acerca, y yo tengo curiosidad por saber cómo lo voy a pasar. Sin prisas; ahora tengo por delante 1000km para ordenar los recuerdos de este verano tan extraño, tan iniciático... Sí, hermanos, he vuelto a hacer un vídeo, con final feliz, cita literaria y hasta efeshtosh eshpeshialesh.

2 comentarios:

Vir dijo...

Qué alegría volver a leerte.

la tortue dijo...

:-)
Me gustan tus universos...