jueves, 27 de septiembre de 2012

A dos días


A dos días de mi cumpleaños, el primero de mi vida que paso en el extranjero, me vuelvo a encontrar en la casa que me cobijó a principios de año cuando yo no sabía ni lo que era una mochila de 70l, ni la alta montaña, ni la nieve cotidiana, ni la vida del campo, ni el viaje como medio de vida. 




A dos días de cumplir veintisiete años he podido presenciar la llegada del frío en las montañas que más quiero de todas las que existen en el mundo. Ayer nevó en las cumbres. Será una bobada, pero sólo faltaba el otoño. Y lo he vivido con una de mis mejores amigas para quien también se cerraba un ciclo decisivo en este lugar mágico. Las dos junticas de la mano gritando y corriendo por las calles empedradas de un puebluco incrustado en la ladera. Por supuesto que la única foto que hay está impresa en un carrete.


En fin, que la dulce e intensa vendimia se ha terminado y queda mucho por delante, aunque aún no tenga ni idea de qué será.

3 comentarios:

Miolo dijo...

Esta mañana vi la nieve por allá arriba, en el quinto pino, y me acordé de ti :)

Vir dijo...

Ay! Quién pillara los 27 (sabiendo lo que tú sabes)!! Me recuerdo a los 26 llena de dudas y oscuridades, es una gran suerte que hayas tenido un año tan fantástico, y que puedas gritar de alegría por una calle empedrada... Felicidades!

Patricia dijo...

Felicidades, niña. Mientras mi primita soplaba el día 29 sus 10 velinas, pensé en qué recóndito lugar del Francia estarías festejando el tuyo. Seguro que algo interesante hubo...