viernes, 6 de abril de 2012

Antídoto



He encontrado la cura para todas las penas del alma: levantarse en Bretaña cada mañana, respirar el frío y la humedad, ordeñar a las vacas con cariño y verter su leche lentamente calentando las manos. Todo aquí es crudo. La mantequilla nunca me ha sabido tan rica, ni el arroz con leche tan sabroso.




No tengo Internet en esta granja (estoy profitando en Auray, maintenant), así que...  ¡¡a disfrutar toca!!

1 comentario:

Francisco Fuentes dijo...

Gracias. Cuesta entre tanto ruido, pero debido a personas como tú hay días que aún creo en el ser humano.

Un abrazo.