viernes, 16 de marzo de 2012

Ahora

tren a Luchon

Me manda Cecília estas palabras, tras una increíble y fantástica coincidencia, y yo no puedo evitar apuntarlas aquí. Minutos antes hablábamos de lo mismo, por la webcam, mientras le enseñaba mi cama en el suelo y me veía comer patatas de un bol ante la pantalla. La felicidad en la sencillez.


"Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo. "

Angeles Caso, Magazine de la Vanguardia, 19 de Enero de 2012

4 comentarios:

Vir dijo...

Yo a eso no lo llamaría exactamente "no querer casi nada". Más bien es esa carta a los reyes magos que muchos escribirían si les dieran vía libre para pedirlo todo...

Frangullas polo chan dijo...

:)

Anónimo dijo...

Que inspirador... Hace tiempo llegué a tu blog a través del foro del pan. Hacía meses que no pasaba por aquí y me ha sorprendido gratamente todas los post que has escrito últimamente, la aventura montañera de quesos y demás productos lácteos, de huertas, tierra... En definitiva vida (aparentemente) sencilla y llena de pequeños detalles tan gratificantes. Inspiradores. Gracias.

Yolanda dijo...

Impresionada también por los posts que he leído en tu blog, al que también he llegado a través del foro del pan.