domingo, 8 de enero de 2012

Lulú


El 2011 fue un buen año porque, entre otras cosas, descubrí a Louise Brooks. Me la encontré, como casi todo, de forma inesperada, buscando imágenes de otra actriz. La culpa la tuvo esta fotografía en cuestión:


Sí, lo sé.

Ni de lejos me esperaba encontrar esa expresividad contenida en un fotograma de 1929. No hace falta decir mucho de esta mirada, aunque no es la parte física la que me obsesiona ahora, sino la personal. Louise fue una mujer extremadamente inteligente, hastiada de ser reconocida sólo por su belleza (¡que nunca llegó a ver!). Pasó su vida intentando buscarse a sí misma entre libros de Goethe o Schopenhauer, y una interminable lista de amantes varios, la mayoría de los cuales no entendieron esa combinación de cerebro y liberación sexual. Harta de la gente pasajera y superficial, decidió recluírse en un apartamento de Rochester, donde escribió algunos de las críticas cinematográficas más brillantes y personales de la historia. Murió el año en que yo nací.


Mucho que contar de esta mujer que, casualidades de la vida, perdió totalmente los papeles (¡como para no!) con Greta Garbo, otra gran alma solitaria. De la divina dice en su fantástico libro que era "masculina, pero una cariñosa y encantadora amante". Dos de mis tres ídolas bajo la misma sábana. Uf.

3 comentarios:

Vir dijo...

Impresionante, esa primera foto. Cualquiera dice algo!

Raquel dijo...

Y eso que medía poco más de metro y medio... Elegancia a cara perro, Vir, tenemos que ir practicando.

Vir dijo...

Hoy me he acordado de este post tuyo al leer esto.