domingo, 22 de enero de 2012

Cinco días con la oveja



El primer día en la granja aprendí que las ovejas no son tan listas como pensaba. Me metieron en el pasillo del comedero con un trincho y del techo empezó a caer hierba. Me desperté del viaje empujando una montaña de comida, mientras todas las cabronas de las ovejas me daban golpes en las piernas para poder comer. Frenético.

El segundo día aprendí que las ovejas no huelen mal. Huelen a oveja, a ser vivo, a leche fermentada. Me gusta ese olor, me da tranquilidad.

El tercer día aprendí como dios manda a ordeñar. La primera vez me reía de T. porque sabía cuándo una oveja ya estaba bien estrujada con sólo mirarle la ubre; este día empecé a entender de qué hablaba. Todas las tetas son diferentes, y las mejores no son precisamente las más grandes, sino las que más depósito de leche tienen, vamos, cuando cuelgan bien. Algunas te dan patadas, otras se agachan gentilmente, como señoritas a punto de mear en la calle, otras ni se inmutan de que estás ahí, a otras les entra el pis mientras les toqueteas... Un cristo.

El cuarto día aprendí que las ovejas también se mueren, algunas incluso nacen muertas. El primero lo encontré al lado de su madre. Nadie habló de ello: - C'est bien, ça? - No, pas bien, pas bien (risas) Tuvimos que llevarlo colgando cuando las otras ovejas empezaron a pisarle para poder comer. Puse su cuerpo al lado del otro y me quedé pensando: qué cosa, cuando estan vivos da la sensación de que sufren, que tienen hambre, que están indefensos. Muertos parece que duermen.

El quinto día me dí cuenta de que cuidar ovejas es muy duro. No mola nada levantarte a pegarte la paliza un domingo de resaca. To-dos-los-dí-as hay que cuidar de ellas. Pero, eso sí, no es una mala elección de vida esta. En absoluto. :)

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Animales !!
Son para cada dia de la semana.
No hay escapatoria.
Con el tiempo aprendes mucho de ellos.Bueno, con ovejas no he trabajado pero estoy segura que también es así.

Eso sí, ellos a su bola y tu a observar bien para no recibir más de la cuenta.

Me gusta leerte!!
Un beso.
Cecília

Anónimo dijo...

Jo, chica... me he reído mucho con tu entrada... :). La evolución de las sensaciones encontradas con las ovejas... es casi cómico.

Ya sabes, espiñacas como Popeye para poder aguantar el trote. Tú eres una chicarrona del Norte, no tendrás mayor problema :). Eso sí, vas a volver esbelta (que no espelta, puede que esperta) y tonificada.
Patricia.

Anónimo dijo...

jajaja, esto de que se cuelen eñes y eses inoportunas, también es cómico.

Raquel dijo...

Cecília, para todos los días, para todas las manañas y todas las tardes, tú lo has dicho. Y estoy aprendiendo, mucho mucho. Hoy han nacido siete enanos y uno se va a morir por débil :(

Patricia, ya estoy notando la esbeltitud. ¡Me queda todo grande! :O

Frangullas polo chan dijo...

¿Listas las ovejas? si son el bicho más tontorrón que hay. Para lista tú, que te has ido a un lugar privilegiado ;)

Miolo dijo...

¿Esbeltitud? ¿Ya?
Ay, que la niña no nos come bien :-/

Raquel dijo...

¡Pero si como como si no hubiera mañana! Hacemos una media de 5 comidas al día. El Ricard a las 7 no lo perdonan ;)

lola dijo...

Cogiendo el autobús te dije que creo que eres muy valiente. Leyéndote el adjetivo se me queda corto.
Un beso