domingo, 3 de julio de 2011

Un viaje



Por fin, con muuucha y buena ayuda, he conseguido quitarme las interminables oposiciones de encima. Como documento de recuerdo, además del carrete comiendo con Lola a la orilla del Pisuerga, me queda este cutrevídeo del viaje en tren a Valladolid para el primer examen. Hacer el trayecto entero de un regional es toda una experiencia. En 4h, poc a poc, cambia radicalmente el paisaje, los nombres de los pueblos se vuelven desconocidos, aparece el limpísimo cielo castellano, empieza a agitarse trigo a los costados... ay, medicina de la buena.

4 comentarios:

Vir dijo...

A mí me encantan los viajes largos en tren. Una vez llegué hasta Sicilia...

Raquel dijo...

¡Ostras! Y al llegar al final de la bota, ¿el tren que va por puentes o algo así? Te llevaría una burrada de días llegar hasta allí, qué gozada.

Cecília dijo...

Pues será cutre el vídeo pero a mi me ha gustado. La verdad, tenía la impresión de estar viendo una peli.

Es impresionante lo que llega a cambiar el paisaje en poco tiempo de viaje en este país.

Vir dijo...

Ehmmm, creo que tardamos unos dos días o así, desde Hendaya. Lo que sí recuerdo es que llegamos a Cefalú con la ropa negra, como si hubiéramos ido en un tren de carbón... Me parece que en el tren te da tiempo de ir entrando poco a poco en otro país, cambia el paisaje, los pasajeros, la forma de hablar, el ambientillo... Ah! y he olvidado los detalles, pero creo recordar que metían el vagón entero en un barco para cruzar a Sicilia.