martes, 5 de julio de 2011

Rockwell Kent





Por fin me he podido poner con Moby Dick. Digo por fin porque este libro es, como dicen los niños, de esos "que enganchan"; de nada sirve ponerte a ello con la cabeza llena de exámenes. 

La cosa es que me atrae por varios lados: el obvio, el literario, y el inesperado, el físico, como ente de papel perfectamente diseñado. Tiene tapas duras, oscuras, y tipografía de estética cincuentera. Y tiene ilustraciones. No, tiene "las" ilustraciones de Rockwell Kent, que entiendo que era un tipo con cierta visión global y profunda de la vida y el arte porque son auténticas obras maestras que, como tales, se van descifrando poco a poco.

1 comentario:

Vir dijo...

El verano es una buena época para recuperar esos libros gordos que siempre queremos leer pero nunca leemos. Yo hace unos días he empezado Ana Karenina.