jueves, 7 de julio de 2011

Gatos, ruinas y telarañas











El sábado celebré mi propia fiesta de San Juan, mi propio rito iniciático del verano. Y lo hice con Sátántangó y un bote de guindas especiales

De la peli no voy a decir nada que no se haya dicho ya en miles de sitios, solo que es una obra maestra que espero seguir disfrutando el resto de mi vida, una y otra vez. Me queda un poso profundo que va cambiando con los días y que me ayuda, como todo buen cine, a entenderlo todo un poquito mejor, a paladear el silencio y la quietud. Un diez para el Sr. Tarr.

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