martes, 15 de marzo de 2011

¡Por fin!





La luz de Barcelona por fin ha dejado de ser clara y extraña; las nubes marrones han cubierto los edificios y han soltado miles y miles de litros de buena lluvia. Con viento, relámpagos, truenos y oscuridad. Una tormenta en condiciones, sí. No vivía una mañana tan oscura desde los días ovetenses.

Y para darle más felicidad al asunto, me la he dormido entera con una criaturina de un año en mi regazo, oyendo caer las gotas en el techo y asustándonos juntos de los truenos más fuertes. :))

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