miércoles, 9 de marzo de 2011

La novena











Anoche todo fue especial. El paseo esperando que abran las puertas, el ajetreo de abrigos en las sillas, el olor a perfume ajeno, el Palau quedándose a oscuras. El silencio.

Y decenas de manos bailando al unísono. Hora y cuarto de genial locura.

Largos aplausos que sirven para coger el aire que te falta y vuelta a casa flotando, como mandan los cánones.

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