miércoles, 23 de junio de 2010

Un queso extraño




Este queso me ha salido piedra.

En el pueblo se dan dos circunstancias que me animan a hacer queso: hay una máquina de leche fresca y tengo bici para ir a por ella. Lo de que haya leche buena disponible 24 horas al día es una gozada. Algunas noches me cojo un litro, lo meto en la cesta y me paseo por las calles vacías bebiendo a pitorro mi leche fresquita. ¡Y soy la envidia de todos! ¡Ja!

2 comentarios:

Roser dijo...

Raquel, como debe molar beber la leche a pitorro encima de la bici, con nocturnidad y alevosía diria yo, paseando por calles desiertas, todo un lujo.
Mira, me has dado una idea pero yo prefiero luna buena cerveza, como las que tapan esas chapitas y es que a mi los lácteos no me van nada, nada

Roser dijo...

Raquel, como debe molar beber la leche a pitorro encima de la bici, con nocturnidad y alevosía diria yo, paseando por calles desiertas, todo un lujo.
Mira, me has dado una idea pero yo prefiero luna buena cerveza, como las que tapan esas chapitas y es que a mi los lácteos no me van nada, nada