lunes, 31 de mayo de 2010

Quia respexit humilitatem





El sábado fui a casa de una amiga y el padre me mostró cuatro hermosas truchas que había pescado esa misma mañana. Impresiona encontrarte con este tipo de lujos cotidianos y la sencillez con la que lo vive la gente.

Luego tomamos un perfecto arroz con chorizo, un café con leche y una sobremesa de categoría.

Este año de exámenes la obsesión es esta. Im-po-si-ble quitármela de la cabeza (y van dos meses).

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