viernes, 20 de noviembre de 2009

T'ej





Todo empieza cuando leyendo "Wild Fermentation", hace ya unas cuantas semanas, veo una receta para hacer vino casero. Se trataba de un vino típico etíope, algo como el famoso hidromiel. Sólamente había que juntar agua con miel, el aire y el tiempo harían el resto. Un mes después ya tengo mi preciado vino fermentado en la nevera, esperando a una cena entre amigos o quizás un vasito que otro en la bañera... ya veremos.
La segunda foto muestra los restos que quedaron en la botella al traspasar el líquido a una limpia. Algunos creo que le llaman la "madre". No soy una experta en eso, pero me pareció muy curioso. :)

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