martes, 10 de marzo de 2009

Ring Ring

Mirad lo que ha traído hoy un señor a mi casa: ¡¡12 kilos de harinas (y cereales) de la panadería del Rincón de Segura!! Creo que nunca me he sentido tan emocionada cargando 12 kg hasta la cocina... :) Esta harina de arriba es la semintegral de centeno, que por cierto, nunca he sido capaz de conseguir, ni semintegral, ni blanca ni nada... Parece que el centeno no es muy popular en el norte. Hay harinas de todo tipo: blanca de trigo, integral de trigo, de soja, de los tres tipos de centeno que comercializan... Incluso un par de saquitos de cereales (que pretendo usar para esos panes integrales integrales, de los que cuesta partir, sí) que da pena abrirlos y todo.

Al abrir la caja me he dado cuenta de que a mis 23 años de edad, nunca en mi vida había visto (ni tocado) un grano de trigo o de centeno. ¡Y eso que en mi casa siempre hemos comido pan a toneladas! Me ha dado que pensar sobre la relación que tenemos con los alimentos, con los productos de la tierra. Cada vez es más difícil mantener ese contacto, aunque creo que puede ser posible con unas poquitas ganas y esfuerzo por querer saber. Me viene ahora a la cabeza un programa de televisión de cuatro en el que salía un niño de unos 5 años en un comedor escolar diciendo que aquello no era pescado porque el pescado tiene forma de barrita. Increíble. No sé si reírme o llorar. Creo que prefiero reírme.


Este es Andrei, un boceto a pilot que hice en mi bloc cutre.

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